miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cientos de millones de euros

Los servicios públicos en Torrejón brillan por su ausencia. 

Y es que parece que la privatización no sólo viene en manos del futuro hospital, si no que sin darnos cuenta, entre tantas vallas y carteles publicitarios, Torrejón se está convirtiendo en uno de los municipios que menos servicios sociales presta a los ciudadanos.
El alcalde ha gastado más de 150 millones de euros en deudas contraídas con los bancos, ha endeudado el ayuntamiento por tanto ahora todos somos morosos.
Además debemos tener en cuenta la paga extra del Plan-E del gobierno de España que ascendía a 33 millones de euros.
Y con todo esto no ha sido capaz de invertir ni un solo euro en bibliotecas públicas.
Parece ser que el alcalde está empecinado en seguir los pasos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, la cual tiene contraída una deuda con las universidades públicas que asciende a cientos de millones de euros. Esta situación está tocando límites que jamás se habían alcanzado, las facultades se están viendo obligadas a suspender las clases, el ahorro por la calefacción de un solo día de cierre, ahora que llega el invierno y teniendo en cuenta que el recorte de presupuestos es de más del 85%, es imprescindible si los rectores quieren seguir manteniendo la universidad abierta.
Actualmente, Aguirre sólo proporciona el 15% de la inversión económica que proporcionaba antes a las universidades públicas.
Es vergonzoso sí, pero más lo es aún que nuestro alcalde no haya invertido ni un solo euro en bibliotecas, o que permitiese el año pasado que más de 300 familias se quedaran sin plaza en escuelas infantiles. O todavía más: que el alcalde sea capaz de permitir que en Torrejón de Ardoz haya adolescentes y niños que pasen los inviernos en colegios e institutos sin calefacción.
¿Es esta la educación que quieren para el futuro de España?

Nosotros, los jóvenes y estudiantes, somos los únicos que podemos hacer algo en contra de estas injusticias. En sus manos, desgraciadamente, está nuestro futuro, pero sobretodo, también nuestros sueños y por ellos es por los que debemos luchar.
La educación pública no puede seguir siendo una educación de segunda.
¡La educación pública es la educación de todos!

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