Ultimamente no sé muy bien lo que está ocurriendo aquí, en Torrejón.
Un fin de semana, hará dos o tres semanas, mientras hablaba por teléfono escuché la puerta de mi casa.
No le di más importancia, hasta que salí a dejar el inalámbrico en el pasillo y me encontré con uno de los amigos de mi hermano, apoyado en la pared, con la mirada perdida y un ojo morado.
Me asusté un poco, y pregunté por lo que había ocurrido. El chico me contó que iba caminando por la calle Londres con su grupo de amigos, cuando pasando un poco antes de la gasolinera de la piscina cubierta, 3 jóvenes que estaban sentados en el suelo, dijeron algo como "Y estos que miran", sin que ninguno de los niños se hubiera ni percatado de su presencia, entonces, inocentemente, él se dio la vuelta para saber quién hablaba, y fue cuando empezó el problema. Se levantaron los tres y le dijeron que si tenía algún problema, que qué hacía mirándoles, que de qué iba...
Todos los chicos de la pandilla les escucharon, pero no querían líos y decidieron seguir caminando aún más rápido.
Por su parte, los otros 3 individuos adelantaron su paso también, y uno de ellos, el más bajito de todos, le agarró de la ropa. Asustado, el niño le dijo que si lo que querían era la pelota de baloncesto que llevaba, que se la llevaran, pero no conforme, le pidió todo el dinero que llevaba encima.
Él no se lo quiso dar, como es obvio, y el otro, sin ton ni son le arreó un golpe con su codo en el ojo del niño. Sus amigos, el resto de la pandilla de niños, se quedaron bloqueados, mientras que otro de los 3, hablándole al agresor en su idioma, ya que no eran de nacionalidad española sino árabe, le intentaba calmar, para que no siguiera pegando al crío.
Al fin marcharon, y los chicos vinieron a mi casa. Primero entró el agredido sólo, me contó lo que había pasado, y cuando me enteré de que los demás estaban esperándole fuera en el portal les hice entrar y sentarse en el sofá del salón.
Pobrecillos, estaban asustados, llamaron a sus padres para que viniesen hasta mi casa para recogerles, no se atrevían ni a salir.
Ninguno de ellos salío en el resto de fin de semana que quedaba, se perdieron hasta el Madrid-Barça por miedo a encontrárselos de nuevo.
Se lo comenté a los chicos, pero ninguno de ellos opinaba como yo, y es que no pude entender el por qué de no llamar a la policía. Todos sabemos que el cuerpo de policía de Torrejón ha sido aumentado en número, por lo que se supone que hay más vigilancia. Aunque sus hazañas destaquen por su ausencia cuando se les hace falta, siempre que no nos refiramos a poner multas, que ahí es sólo cuando se les ve.
Al día siguiente me enteré de que esos mismos 3 individuos habían sido denunciados por una menor, otra niña, a la que esta vez, habían pegado brutalmente, llegando al extremo de romperla un brazo. Y no sólo fue este caso en ese mismo día, si no que llegaron a agredir a otro chico, esta vez por el barrido de la Zarzuela.
¿Que qué les ocurrió a los 3 salvajes busca líos? Pues nada, fueron llevados a comisaría les tomaron los datos y para casita. Mientras este chico del que hablaba al principio, estaba asustado en su casa, uno por haber sido agredido, y dos, por haber perdido la visión temporalmente.
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